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High Sierra - Dale Laitinen
ACERCA DE NOSOTROS
1. Nuestros comienzos
2. Inicio del Instituto para la Investigación Bioespiritual
3. El Instituto Hoy
4. Hacia Donde Vamos
a) Una “Práctica Espiritual” para las Democracias
b) Nutriendo a Niños Pacíficos
c) Nutriendo Espiritualidades Sanas
1. Nuestros Comienzos
l año era 1945. El lugar, a 10,000 pies de altura por la cima de la Sierra en el Parque Nacional Dale Laitinen de Yosemite, California. Yo (Ed McMahon) tenía quince años de edad y andaba explorando solo en una tibia tarde de agosto, mientras acampaba con la familia.

La Segunda Guerra Mundial acababa de terminar en Europa y la rendición de Japón era inminente. Así que como muchos chicos de mi edad, empezaba a pensar en un futuro fuera de las fuerzas armadas.

Veía los ásperos picos brillar en contraste con el intenso azul del cielo. Aquí y allá persistían manchas de nieve cuya blancura contrastaba con el maravilloso verde del pasto de verano y de las flores silvestres. En este inmenso silencio de increíble belleza, podía sentir por primera vez desde que tenía nueve años, un espacio interior y una libertad que me permitían cuestionarme acerca de mi vida sin pensar en la guerra. ¿Qué debería hacer de mi vida? ¡Había tantas posibilidades!

l espacio que sentía en mi interior se parecía mucho a los espacios de los paisajes que me rodeaban. Estaban libres de edificios, coches, ruido o personas. Trepando a la cima de una saliente de granito en este jardín en el techo del mundo, con sus incomparables bonsai gigantes, me sentí sobrecogido por una sensación de reverencia y asombro, que me pedían que respondiera físicamente a una Presencia más allá de la sola belleza que me rodeaba.
e acerqué a un tronco tirado, cayendo de rodillas con la cabeza inclinada y los ojos cerrados en una postura casi de postración. Me sentí envuelto por una presencia que parecía salir de mi y al mismo tiempo de todo lo que me rodeaba. Aún cuando nunca he podido describir esta experiencia, había una invitación silenciosa, o dirección vital, que encontró salida a mi conciente.

No hablé de esta experiencia con nadie por muchos años. La relaté por primera vez en mi tesis de doctorado y después en un libro, con las siguientes palabras:

“Cualquier cosa que anhelas está justo en que la roca sea roca, el pasto sea pasto, el árbol, árbol. La flor sólo tiene que ser flor para ser plena, para estar en armonía con todo lo demás.
Pero ¿cómo puede una persona sólo ser humana? A diferencia de los árboles y las flores, las personas se sienten confundidas acerca de lo que significa ser humana. Así es que tienes que pasar la vida buscando la respuesta por ti mismo.
No busques con la mente, sino con tu cuerpo. Si puedes encontrar la manera de vivir en el cuerpo sin rechazar nada de el, serás guiado para descubrir la sabiduría que percibes en la naturaleza que te rodea.”

“Tu propio cuerpo es la llave que te introducirá en esta extensa y asombrosa Presencia, la fuente de toda la sabiduría”.

na experiencia difícil de manejar para un joven. Definitivamente no era algo de lo que quisiera hablar, si quería evitar las miradas suspicaces. Sin embargo, esa tarde caló hasta mis huesos mucho más que por una simple curiosidad acerca del rol del cuerpo en el desarrollo humano. Casi sesenta años más tarde, resulta claro que he pasado mi vida buscando la respuesta. Este sitio en la web se ha creado a partir de ese camino y la dirección que ha surgido de esa experiencia. 

Mirando en retrospectiva, ahora sé que el significado que tuvo esta temprana experiencia, es que nos ha dado al Instituto y a mí una dirección y tamiz para evaluar tanto la teoría como el crecimiento y las prácticas religiosas. Esto nos ha permitido de manera más efectiva utilizar la investigación de otros en el desarrollo de lo que ahora llamamos “el hábito de darse cuenta y nutrir los sentimientos importantes”. En síntesis, nos permitió ver lo que tenía importancia y lo que no, mientras se formaba un enfoque BIO- espiritual.

A continuación destacamos algunos de los investigadores más significativos que pasaron por este “tamiz interior” y se convirtieron en parte integral de nuestra exploración de conexiones corporales.

*** *** ***

Teilhard de Chardin
Photo by Philippe Halsman

oco antes de morir en 1955, el renombrado paleontólogo Jesuita Pierre Teilhard de Chardin, había soñado en fundar un instituto para el estudio científico de lo que él llamó, “energéticas humanas”. Como camillero durante la Primera Guerra Mundial, sintió a diario la agonía y muerte de los hombres heridos a quienes recogía del frente de batalla. Esta experiencia nunca lo dejó. Después surgió la Segunda Guerra Mundial con la destrucción de millones.

Habiendo vivido estos horrores, los interminables peligros de nuestra era atómica, y la destrucción del ambiente que había observado durante sus viajes por el mundo, Teilhard concluyó que la pregunta importante a investigar por dicho instituto sería: “¿es que existen recursos interiores desconocidos en la especie humana que, si se hacen surgir, pueden hacer posible no sólo que sobrevivamos, sino que también podamos crecer superando nuestras tendencias destructivas?”

Había observado que década tras década esta plaga de destrucción humana combinada con avances tecnológicos creaba un indescriptible poder devastador. Se preguntaba a sí mismo, “¿Es que existe alguna energía de vida orgánica, espiritual o motivacional en el interior del ser humano que pueda ser despertada para guiarnos hacia una transformaci ón de vida?”
n una era que rápidamente se concientizaba de la evolución misma, Teilhard se preguntaba si había posibilidades prácticas que surgieran de esta nueva conciencia, que pudieran detener el descenso hacia una mayor tragedia. ¿es que era posible que nuestra especie se fijara nuevas metas descubriendo un nuevo curso pragmático a seguir?

Nunca fueron plenamente contestadas las sombrías preguntas que se hizo este eminente científico y cálido ser humano antes de su muerte. Pero su visión esbozaba unos pálidos lineamientos hacia un camino a seguir. Veinte años más tarde, en 1975, surge un pequeño comienzo cuando nace el Instituto para la Investigación Bioespiritual.

Durante los años transcurridos entre la muerte de Teilhard y la fundación del Instituto, surgió una pieza de información que sería explorada por Eugene T. Gendlin, un filósofo de la Universidad de Chicago.

Durante sus días de estudiante, Gendlin había participado en un entrenamiento como consejero bajo la dirección de Carl Rogers. A Rogers le intrigaba el hecho de tener un filósofo en el entrenamiento. Fue aquí en donde se conectaron los antecedentes filosóficos de Gendlin con el trabajo pionero en psicología de Rogers.


Eugene Gendlin
La relación dinámica entre la filosofía de Gendlin y la investigación de Rogers proporcionaron un punto de referencia único y nuevo desde el cual examinar el conocimiento humano.

Carl Rogers
Carl Rogers había identificado “la congruencia”; la capacidad de sentir los propios sentimientos de manera física y permitirles que se simbolizaran correctamente, como la clave del crecimiento humano. La falta de tal congruencia traía como consecuencia una profunda desconexión interior dentro de la persona. Esto a su vez, ocasionaba la ruptura de relaciones externas y percepciones, creando todo tipo de condiciones patológicas.
endlin se propuso, aprender más acerca del proceso interno de experiencia que llevaba a una manera de vivir congruente y conectada. Notó que el significado nunca era sólo un pensamiento en la mente. También era sentido en el cuerpo. Además se dio cuenta que el cuerpo es más que un conducto por el cual la emoción, el sentimiento y la sensación física conducen los datos del mundo exterior a la mente para procesarlos. Más bien, el cuerpo agregaba su propio conocimiento implícito y significado sentido a los estímulos sensoriales. No era sólo un agente pasivo, sino que participaba de manera dinámica en el drama de la evolución humana. 

Gendlin llamó a esto “sensación sentida”. Era un conocimiento “sentido” en el cuerpo. No sentido como por los cinco sentidos, sino más bien en “ella hace sentido” en dónde la palabra sentido tiene significado, incluye pero también contiene mucho más que la sola sensación física o la emoción. Gendlin desarrolló un proceso que podía ser enseñado para acceder a las sensaciones sentidas, a lo que llamó “Focusing”.

*** *** ***

or supuesto que hubo muchas otras influencias tempranas en el desarrollo de lo que ves en este sitio web. Cerramos el resumen de nuestros orígenes con dos nombres más. Primero, el del físico y filósofo, Lancelot Law Whyte.

Whyte escribió el libro, “El Siguiente Desarrollo del Hombre” en el cual, entre otras aportaciones, hace una de las críticas más incisivas del pensamiento idealista y de las fallas del cristianismo al no incluir “el proceso corporal para alcanzar la plenitud” dentro de la espiritualidad.

L.L. Whyte tuvo una influencia significativa en Carl Rogers y ayudó a forjar el desarrollo de su pensamiento. Aún cuando Whyte no pudo ofrecer ningún “proceso de cambio” efectivo, su perceptivo análisis de la persona “disociada”, que para él era la persona “desconectada”, tuvo un profundo efecto en Carl Rogers cuando desarrollaba su concepto de “congruencia”.


L.L. Whyte

Mientras se daba este movimiento creativo en el campo de la filosofía y la psicología, un tipo similar de desarrollo se estaba dando en el mundo de la teología en los escritos del teólogo alemán, Karl Rahner.

La teología de Rahner con respecto al cuerpo estaba años adelante de su tiempo. Sin embargo, sólo puede ser plenamente apreciada cuando se cuenta con un proceso corporal efectivo a través del cual se pueda reconocer y entrar en el potencial que el cuerpo tiene para conocer, junto con su capacidad para ligarse a un Proceso Vital

Karl Rahner

Se puede decir que Karl Rahner fué uno de los teólogos que más influyeron en el Siglo 20. Tuvo un “poderoso sentido de desarrollo” y continuamente buscó introducir esta perspectiva en sus reflexiones teológicas. Cuando discutía los méritos de una visión evolutiva del mundo en un artículo en 1962 por ejemplo, llegó a decir que “el espíritu y la materia....son momentos en una historia dinámica...y podemos decir que la materia por sí misma esencialmente se desarrolla hacia el espíritu”.

El escenario estaba puesto para que dos investigadores en la psicología de la religión construyeran sobre los cimientos puestos por Carl Rogers, Eugene Gendlin, L.L. Whyte, Karl Rahner, y Pierre Teilhard de Chardin.

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(2) Los Comienzos del Instituto para la Investigación Bioespiritual
ientras completaban sus estudios de doctorado en la Universidad de Ottawa durante la última parte de la década de los 60, Edwin McMahon y Peter Campbell juntaron sus antecedentes complementarios en psicoterapia, espiritualidad ignaciana, investigación psicológica de la religión, la filosofía y la teología cristiana para empezar a formar una síntesis única.
Campbell estaba muy familiarizado con los trabajos de Teilhard, pero se daba cuenta que su sentido intuitivo de que la materia y el espíritu interactúan en el cosmos y la evolución humana, seguía careciendo de la chispa que encendiera todo el potencial en la comprensiva visión de Teilhard sobre la “Cosmogénesis”, la “Antropogénesis” y la “Cristogénesis”.

Peter Campbell

Edwin McMahon
McMahon, quien aportó al equipo una investigación más extensiva en la espiritualidad y la psicología así como en la psicoterapia, estuvo de acuerdo. Juntos buscaron no sólo el apoyo teórico comprobado para su síntesis, sino que McMahon empezó a experimentar con el diseño de talleres experienciales prácticos. Buscaba facilitar que los participantes empezaran a desarrollar lo que inicialmente llamó Enfoque Bioespiritual, y más tarde “el hábito de la sensación sentida”. Unos cimientos basados en el cuerpo y psicológicamente sanos para una espiritualidad global.

Al juntar sus distintos antecedentes y experiencia, no les tomó mucho tiempo a McMahon y a Campbell para darse cuente que la “sensación sentida”de Gendlin era una importantísima clave para la visión de Teilhard sobre la evolución de la conciencia humana. Esta era el motor que hacía que caminaran la congruencia y el potencial hacia una mayor conexión. Tanto la visión de Teilhard de Chardin como la de Karl Rahner sobre la interacción entre la materia y el espíritu en la evolución, se daba de manera práctica y orgánica en los seres humanos en el desarrollo de sus sensaciones sentidas; lo que McMahon estaba llamando “el hábito de la sensación sentida”

Era el cuerpo humano, junto con su capacidad innata para conocer,
la puerta para un futuro progreso humano.
Un vasto recurso evolutivo hasta
ahora inexplorado estaba esperando ser descubierto en el sinfín de sorpresas que surgen cuando, como eventualmente escribiría McMahon, “aprendemos a desarrollar el hábito de “reconocer” y “nutrir” todos nuestros sentimientos importantes”.

El cuerpo humano contiene un “más” o una historia bajo los sucesos e historia personal que bullen en la superficie. Existe una corriente evolutiva más profunda e implícita esperando avanzar dentro de cada vida humana.

Campbell y McMahon habían sido entrenados en la tradición espiritual de Ignacio de Loyola, fundador de los Jesuitas. Con este antecedente común podían apreciar la espiritualidad evolutiva de los dos Jesuitas Pierre Teilhard de Chardin y Karl Rahner. Es el cuerpo humano el que proporciona nuestro eslabón espiritual más cimentado, tanto para los detalles de la vida diaria como para el misterio de un universo en evolución. ¡Paradójicamente, nuestro cuerpo, que tanto identificamos con la mortalidad y la descomposición, es en sí mismo nuestro puente consciente a la inmortalidad! Es nuestro enlace más precioso con el universo entero –y más allá.

A principios de la década de los 70, Campbell y McMahon se dispusieron a explorar la liga entre el Focusing y la espiritualidad. Encontraron que la capacidad del cuerpo para experimentar el significado sentido es nuestro puente olvidado que conduce a la experiencia del espíritu. Como proclamó con tanta elocuencia el poeta William Wordsworth, el recurso en la conciencia para nuestras “intimidades de inmortalidad”.

l conocimiento corporal, surgía como un regalo espontáneo o sorpresa. La sensación sentida no era el resultado de la lógica y la razón. No podía predecirse ni controlarse. Existe una cualidad de gracia trascendente en la sensación sentida al revelar un significado en el cuerpo.

McMahon y Campbell ampliaron el Focusing para hacer énfasis en esta dimensión de don, ligando el conocimiento intelectual de nuestra cultura basada en la información con nuestra sabiduría corporal basada en el espíritu, abriendo todo un nuevo paradigma de conciencia humana a la exploración. Inicialmente llamaron a su síntesis “Enfoque Bioespiritual”, agregando el prefijo “bio” para señalar la contribución central del cuerpo a la experiencia de don o gracia en la vida humana. En años más recientes han llegado a darse cuenta que la clave que desentraña esta conciencia humana en evolución es la capacidad de desarrollar el “habito de darse cuenta y nutrir todos los sentimientos importantes”, junto con el conocimiento sentido del cuerpo que está implícito en nuestros sentimientos.

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(3) El Instituto Hoy

Logo del Insituto
l Instituto para la Investigación Bioespiritual es una red internacional no lucrativa, sostenida por sus miembros, que no está afiliada a ningún interés político, comercial o religioso.

Lo que une esta organización es la convicción creciente de que la humanidad nunca va a avanzar en su búsqueda de paz global y el cuidado responsable de nuestro planeta, hasta que descubramos una sencilla “práctica espiritual” para la vida diaria cimentada en el cuerpo. Una práctica que gradualmente revela el don sagrado de toda vida y nuestra unión con todo lo que existe.

La verdadera solidaridad humana yace en la profunda y unificante experiencia en el cuerpo, sin importar interpretación histórica o religiosa, o tradición cultural en el seno de la cual puede o no existir esta práctica. El “hábito” de la sensación sentida está disponible a todos los seres humanos si no están condicionados a bloquear su desarrollo.

Cuando Saul Bellow recibió el Premio Nobel de Literatura, habló cálidamente del sentido que Joseph Conrad tiene de tal experiencia. Conrad una vez escribió, “...debemos encontrar la dimensión de don en nuestro ser, buscándolo bajo los destrozos de muchos sistemas...”El Instituto fue fundado para ayudar a descubrir este siguiente paso educativo en la evolución humana, al buscar una práctica corporal sencilla que trascendiera las diversas culturas y pueda formar el fundamento para la paz en los cuerpos de personas comunes alrededor del globo.

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4. A donde vamos
a) Una “práctica espiritual” para las democracias
La necesidad absoluta de descubrir una práctica sencilla, tal como la hemos mencionado, se vuelve más evidente cada día que pasa. La textura y estructura de las democracias mundiales lo exige, al igual que el bienestar y salud mental de sus ciudadanos. 
ómo pueden proteger sus libertades, derechos humanos e igualdad de oportunidades por los que luchan y mueren para mantener vivas las sociedades pluralistas y multiculturales, cuando al mismo tiempo no tienen una espiritualidad cultural común que conecte a cada generación sucesiva con la realidad de un poder superior operante en nuestras vidas individuales y la del planeta en el que vivimos?

El perenne problema que pronto surge aún en la mejor de las democracias, es el que aquellos que proponen una interpretación religiosa o no religiosa eventualmente buscan imponer su visión de este “poder superior” sobre todos los demás. Observa hoy el conflicto generado por el generalizado fundamentalismo religioso.

La historia enseña que cuando el fundamentalismo de cualquier tipo surge, es un signo seguro de decadencia espiritual. Habiendo perdido el camino, el espíritu humano se ve forzado a soportar el rápido descenso a varias expresiones de control y legalismos sofocantes. La religión se centra en la búsqueda de seguridad. La exploración en busca de crecimiento es sofocada. En el momento actual de la historia humana, las democracias no han sobrevivido el tiempo suficiente para evolucionar el nivel de madurez espiritual que puede proveerles con alternativas para responder a tales amenazas a su existencia, más que declarar la guerra a algo o alguien.

Hace años, Ed McMahon fue guiado por una experiencia que apuntaba hacia una respuesta escondida en alguna parte en el cuerpo humano que todos compartimos en común. Esa respuesta nunca ha sido hallada en nuestras aguerridas interpretaciones, que con frecuencia dividen, ni en las luchas sin fin acerca de quien tiene la interpretación religiosa correcta.

Creemos que el siguiente paso en la evolución humana saldrá de una conexión interna más madura y generalizada, de una plenitud en cada uno de nosotros. Pero esto no va a ocurrir a menos que las luchas internas de cada persona por crecer, puedan ser situadas de alguna manera en el seno del más amplio movimiento de la tierra hacia una mayor unidad.

El organismo que mejor experimenta estos dos movimientos juntos como una totalidad no es nuestra mente analítica, sino nuestra común manera corporal de conocer de manera sentida y de estar conectados en el mundo y universo que nos rodean.

Ha llegado el momento para desarrollar una “práctica espiritual” común, cimentada en el cuerpo y no sectaria, que provea a las democracias pluralistas con los cimientos morales sobre los cuales puedan sobrevivir y florecer. Debemos volver nuevamente a la vida familiar, enseñando a los padres cómo aprovechar la “ventana abierta” en la vida temprana de cada niño pequeño. El Instituto existe para ayudar a que esto suceda.
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b) Formando Niños Llenos de Paz
ace más de cuarenta años, Abraham Maslow retó a los psicólogos jóvenes a dedicar su vida a investigar el origen de la violencia humana. Como psicólogos de la religión, nosotros sentíamos que la impotencia de la religión como detractora efectiva de la creciente violencia que nos rodeaba era profundamente inquietante. El llamado de Maslow se convirtió en parte integral de nuestras vidas e investigación.

Siempre estaba presente cuando diseñábamos y evaluábamos los cientos de talleres que dimos a grupos, nuestros años como psicoterapeutas, consejeros, educadores, investigadores de doctorado, y en los experimentos que hemos realizado en nuestro propio crecimiento personal y el desarrollo de la Bioespiritualidad.

Después de todos estos años, la conclusión a la que hemos llegado es que el origen de casi toda la violencia, de casi toda la conducta destructiva; tal vez de toda, está en la ausencia de un conocimiento cimentado en el cuerpo para cuidar de nuestros sentimientos, especialmente nuestros miedos y lágrimas. En otras palabras, el no haber sido enseñados en la infancia lo que ahora llamamos “el hábito de darse cuenta y nutrir todos los sentimientos importantes”, especialmente los llamados “negativos”.

Nada afecta nuestra conducta más que el modo en que nos sentimos con respecto a nosotros mismos. ¡El modo en el que “lidiamos” con esos sentimientos cuando son difíciles es una conducta aprendida! Los niños observan cómo los adultos, especialmente sus padres, tratan a sus sentimientos y después los imitan. Con el tiempo, surgen los hábitos. Estos hábitos pueden llevar o a una mayor salud y plenitud, o a “la evasión de proceso” y la patología.
uando utilizamos la palabra “violencia” no sólo nos referimos a conductas físicas obviamente destructivas, sino también a cómo aprendemos a relacionarnos con nuestras propias emociones. Con frecuencia, cuando fuimos niños, experimentamos que los adultos etiquetaban los sentimientos como “buenos” o “malos”, “aceptables” o “no aceptables”. Dependiendo de la etiqueta, nos enseñaban maneras “apropiadas” de “lidiar con” ellos. Aún es difícil encontrar padres que puedan modelar tanto como guiar de manera consistente e inteligente a los niños a que desarrollen un hábito saludable como el que llamamos “notando y nutriendo sentimientos importantes”.

Aprendemos por la investigación intelectual, que alrededor de la edad de seis años, se han establecido los patrones neurológicos de respuesta a los sentimientos y se vuelve cada vez más difícil con la edad, cambiarlos. Una y otra vez, la información que arroja la rehabilitación, identifica ciertos sentimientos que continuamente resurgen en los niños con problemas. Si no hay un hábito positivo establecido para procesar tales sentimientos, pronto los jóvenes empiezan a abusar de la comida, fumar, ingerir drogas, alcohol, comida chatarra, etc. Los sentimientos como “no encajar”, “no pertenecer”, “no ser tan amados por los padres como el hermano o la hermana”, “no ser tan bonita como...”, “no ser tan bueno en los deportes como...”
Tales sentimientos son comunes y normales en los niños cuando están creciendo. Pero si no aprenden a temprana edad como cuidar de estos sentimientos y escuchar sus historias, las emociones no procesadas se convierten en bombas de tiempo para posteriores conductas destructivas.

Es por esto que este sitio web debe ser visto como el mero principio de un desarrollo más grande de recursos, videos, cintas, programas escolares y eclesiales, y grupos de apoyo /entrenamiento para padres, para poder llegar efectivamente a todos los niños con una enseñanza y experiencia esenciales, absolutamente necesarios para su crecimiento sano. No podemos darnos el lujo de no prestar atención a esto por más tiempo, por la salud humana y la creación de un mundo pacífico.

i de verdad queremos comunidades y familias pacíficas y escuelas sin violencia, entonces tenemos que enseñar a los niños, empezando en el hogar y en preescolar, cómo notar y nutrir todos sus sentimientos importantes para que sus historias internas se puedan desenvolver y ser escuchadas. Si se apoyan continuamente las escuelas y los hogares, y tal vez también los otros grupos sociales formativos en los que participan, por ejemplo scouts, iglesia, deportivos, etc., entonces se pueda establecer un hábito de por vida. Cuando los niños no se sienten bien acerca de sí mismos, necesitan saber cómo cuidar de sí mismos y entre ellos antes de que empiecen a actuar sus sentimientos negativos de maneras destructivas.

Una vez que se establece en sus cerebros el patrón de no atender sus sentimientos y se programa el hábito en sus conductas externas, los cambios se vuelven extremadamente difíciles y costosos. Consumen mucho tiempo, destruyen vidas, generan desesperanza y en el mejor de los casos sólo se tiene poco éxito.

Un hábito encarnado debe ser cambiado por otro igualmente encarnado para que pueda darse algún cambio duradero en la persona. La oportunidad de que esto suceda tiene demasiadas cosas acumuladas en contra. Como dijo muy claramente Lancelot Law Whyte, los valores e ideales externos sencillamente no pueden hacer el trabajo efectivamente, pues no pueden ser internalizados en el cuerpo cuando ya existe un hábito corporal contrario. Así es de que el mejor remedio siempre es la prevención ayudando a los chicos desde muy temprana edad a desarrollar un hábito corporal de “conocer en sus huesos” cómo cuidar todos sus sentimientos.

Del desarrollo temprano de este sencillo hábito de cuidar de nuestros sentimientos, pueden desarrollarse internamente los valores, conductas, salud mental, emocional y comunitaria que todos queremos crear, vivir y heredar a nuestros niños.

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c) Nutriendo Espiritualidades Sanas
Creemos que el primer paso fundacional hacia el desarrollo de espiritualidades sanas
es encarnarlas en “el hábito de notar y nutrir los sentimientos importantes.”
magina lo que sucedería a nuestros niños en todo el mundo, si cuando menos uno de sus padres empezara regularmente a motivarlos y enseñarles cómo cuidar de sus sentimientos importantes en el contexto de una “presencia gratificante”. A través de la puerta de tales sentimientos, aún aquellos que asustan como sus miedos y lágrimas, podrían entonces descubrir el don de su propia identidad.

Imagina también lo que ocurriría si los líderes eclesiales se dieran cuenta del beneficio que brinda este enfoque como apoyo a la vida familiar y comunitaria. Podría despertar un sentido del rol del cuerpo en el crecimiento espiritual como la conciencia de don (gracia) y la experiencia de lo sagrado en cuidar por nuestros sentimientos importantes. La práctica de una espiritualidad directamente conectada con la sanación de miedos atorados y la disminución de la violencia podría ser entonces una experiencia tangible en el cuerpo.

Muchas de nuestras decisiones que dañan nuestra vida están ligadas a una desconexión crónica de lo que nuestros cuerpos ya conocen acerca de situaciones, opciones, y juicios importantes. El hábito de notar y nutrir sentimientos importantes facilita nuestra capacidad de conectar internamente con este depósito.

La mayoría de los papás se preocupan acerca de sus hijos, y de cómo proveerles con lineamientos prácticos para una vida moral y cimentada en valores. Pero ¿qué sucedería si pudieran elegir el camino para que la siguiente generación pudiera acompañar sus propias dudas, confusión, lágrimas y miedos, para que aún estos no les impidan crecer?

Si los padres, maestros y personas que atienden niños pudieran hacer esto, no sólo le habrían dado a los niños un recurso permanente que les permitiera superar los momentos difíciles, sino también los habrían iniciado en un caminar espiritual que continuaría toda su vida.

La conciencia de participar en una realidad más grande no sólo les vendría de las enseñanzas y tradiciones religiosas, sino también de la experiencia de sus propios cuerpos. Se darían inmensos y positivos beneficios sociales si se pudiera reconocer la conciencia corporal como una de las mayores fuentes de sabiduría para la paz, comunidad y los valores morales vitales. Ahora sabemos que si se practica por un tiempo el hábito de notar y nutrir nuestros sentimientos importantes se desarrolla este recurso en nuestro interior.
l crecer en plenitud humana siempre ha sido reconocido como sagrado en las tradiciones religiosas sanas. Para nosotros, ¡la santidad ES el camino a la integración! El crecer en conciencia ES la creciente madurez de conciencia de esa conexión “en” un poder superior, ligado a un “proceso mayor que se desarrolla”. Nuestro trabajo en el instituto y su expresión en este sitio web ha sido el descubrir una manera sencilla, fácil de comprender, la estructura para desarrollar la conciencia de esa conexión en nuestros cuerpos, y no sólo percibirlo como más ideas, ideales o enseñanzas para la mente.

Esperamos que este sitio web represente cuando menos el comienzo de un cimiento corporal sano sobre el cual la gente común pueda renovar sus preciadas tradiciones religiosas y espirituales, o cuando sea necesario, construir nuevos cimientos que puedan favorecer el crecimiento humano sano, respete el rol del cuerpo en el desarrollo espiritual, y sea lo suficientemente sencillo y práctico para que pueda ser enseñado a los niños en una era de conexiones corporales rotas.

Al desarrollarse este sitio, planeamos compartir nuestra propia integración de lo que para nosotros es una bioespiritualidad cristiana intrínseca. Surge de nuestra tradición Judaica – Cristiana y descubierta en nuestro propio darnos cuenta y nutrir sentimientos importantes.

enemos la esperanza de que cualquier influencia renovadora que pueda tener nuestro esfuerzo dentro de nuestra propia herencia espiritual, sirva también como una invitación para aquellos en otras tradiciones espirituales.

Poder crecer con este “hábito de estar en la sensación sentida” puede crear un puente de esperanza, dar recursos, dirección de vida, y un conocimiento interior de que cada uno de nosotros es parte de un proceso vivificante más amplio, una fuente de energía más grande. Tal esperanza y espíritu están llamados a madurar en el cuerpo. El Instituto de Investigación Bioespiritual existe para ayudar a todas las personas a encontrar formas sencillas y prácticas de restaurar la conexión, especialmente en las vida de los niños, nuestro futuro colectivo.

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Al concluir esta página, te invitamos a que hagas una pausa por un momento.

Cierra tus ojos si te ayuda, permite que tu atención se centre en tu interior.

Date cuenta cómo responde tu cuerpo a lo que acabas de leer.

Da un tiempo para notar y nutrir de una manera abierta y respetuosa lo que tu cuerpo te diga.

Permite que esta experiencia interior se conecte con cualquier cosa que surja espontáneamente en tu interior y se sienta conectada de alguna manera con lo que estás sintiendo.

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