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· Todos
sabemos que tenemos sentimientos. De lo que la mayoría de nosotros
no se da cuenta es que más del 50% del conocimiento humano es aprendido
por la capacidad que tiene nuestro cuerpo de conocer, más que de
la capacidad de nuestra mente para pensar. Dicho de otra manera, sólo
utilizamos como el 10% de nuestro potencial para conocer a lo largo de
nuestra vida. ¡Como especie, apenas hemos empezado a reconocer la
profundidad y el potencial escondido en lo que nuestros cuerpos pueden
enseñarnos —si estamos preparados para escuchar y aprender!
· Todo buen entrenador
sabe que los estudiantes aprenden a nadar o cualquier otro deporte, escribir
a máquina, cantar, bailar, o carpintería
a partir de la sensación corporal de hacerlo correctamente. Necesitan
más que sólo la información que procede del exterior.
Necesitan entrar directamente en el proceso de aprender desde “dentro” de
sus propios cuerpos. Es este conocer “desde los huesos” que
permite a cada generación heredar a los que siguen, formas especiales
de conocer, muy distintas a sólo comunicarles información
a través de conceptos e ideas que pueden ser captadas con la mente.
· El cuerpo humano tiene
una manera única de conocimiento sentido
que difiere del pensamiento, analizar o razonar. Tu cuerpo reconoce de
manera espontánea la totalidad de una situación, la totalidad
de una relación, la totalidad de una experiencia, junto con la intrincada
red de conexiones ínter actuantes que acompaña a cada una
de ellas. Tu cuerpo conoce de un solo bocado, mientras que tu mente debe
masticar sistemáticamente cada pieza individual. Nuestra especie
humana ha sido bendecida con dos modos totalmente diferentes de conocer.
El reto es aprender a utilizar ambos. Un reto aún mayor, es descubrir
e implementar un modo sencillo y efectivo de enseñar a nuestros
niños cómo conectarse y aprender de las importantes historias
en sus sentimientos.
·
Los antiguos griegos reconocían cuando menos cinco maneras diferentes
de conocimiento: el conocimiento científico, la sabiduría,
la opinión, la fe, y un conocimiento esotérico llamado “gnosis”.
Sin embargo entre los cinco, sólo se referían al conocimiento
científico como conocimiento informativo en la mente. Los otros
cuatro señalaban modos especiales de conocer del cuerpo. Este es
el mundo del presentimiento, intuición, creatividad, inspiración,
revelación. La sabiduría siempre es más que la información.
Es vivir desde dentro la experiencia de nuestras conexiones corporales.
·
Todos los sentimientos, emociones, y sensaciones físicas representan
un importante primer paso en el mundo de las sensaciones corporales sentidas.
Tales ligas corporales traen su propio significado especial a nuestras
vidas; un significado que es sentido más que pensado. TODOS LOS
SENTIMIENTOS, ya sean positivos o negativos, son una parte importante de
la inteligencia de nuestro cuerpo porque nos introducen a estos significados
sentidos más profundos. “Notar” y “Nutrir” estos
sentimientos representa un primer paso hacia un proceso de aprender
desde el interior de nuestros cuerpos.
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Los sentimientos son como el teléfono sonando. Hay un mensaje tratando
de llegar. No tenemos teléfonos en nuestras oficinas o casas sólo
para hacer ruido. Timbran para alertarnos de que hay una información
esperando. El problemas para muchos, sin embargo, es que cuando el teléfono
de sus sentimientos suena tratando de hacer llegar un mensaje, se dispara
un mecanismo habitual que bloquea el mensaje. La gente responde al “timbre” de
sus sentimientos prendiendo la TV o sirviéndose una copa. Van al
refrigerador, cogen una revista, sueñan despiertos, van de compras,
etc.. Escapan, adormecen, evitan, o substituyen algo que les gusta en lugar
de lo que perciben como un ataque y amenaza dolorosos o atemorizantes.
La respuesta neuronal en su cerebro estimula y refuerza su “hábito” particular
para evadir.
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¡La mayoría de la gente no se da cuenta que los valores, la
bondad humana básica, y un sentimiento positivo de sí mismo
todos se aprenden en el cuerpo! No desarrollamos tales valores porque seguimos
una lista externa de cosas que sí podemos hacer y cosas que no.
No se descubren a través de varias interpretaciones religiosas o éticas.
Mas bien, se nos dan a través de la capacidad de nuestro cuerpo
de darse cuenta de sus conexiones así como la invitación
que se nos extiende en tales conexiones. Dado que el cuerpo conoce a través
de conexiones sentidas, también conoce que todos y cada uno somos
parte de un Todo Más Grande.
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